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El encuentro intercultural en la vida cotidiana.
Esta lectura es un ejercicio bastante beneficioso para entender las interacciones de un individuo con una cultura anfitriona y con su cultura de origen. En ella podemos ver como el encuentro intercultural puede ser agradable o desagradable. También, este proceso puede provocar aceptación únicamente a una de las dos culturas, vacilación entre ellas, o integración de ambas. Además, describe como el “choque cultural” en estos escenarios surge de la incomodidad del cambio a algo distinto a lo acostumbrado. Finalmente, aprendemos que existen distintos perfiles del viajero cultural y existen distintas cualidades que permiten un mejor aprendizaje cultural.
Al haber estudiado en el extranjero por más de seis años, muchas de los escenarios descritos me han sido sumamente familiares. En mi caso, es difícil describir lo enriquecedor que todas estas experiencias han sido. Si hay algo que he aprendido es que todas las culturas representan una contribución a como interactuar con nuestro entorno y tienen una razón para ello.
Sin embargo, confrontando el texto al caso de Guatemala puedo identificar una debilidad en su aplicación. Primero, el contraste entre cultura anfitriona y cultura de origen descrito no es necesariamente aplicable para el caso de Guatemala. Digo esto puesto que las descripciones no presentan escenarios donde existe una competencia entre dos formas válidas de interactuar con el entorno. La dificultad del texto es que, al enfocarse en la experiencia individual, no toma en cuenta que en Guatemala la tensión del choque cultural se encuentra asociada con un sentimiento de intrusión. A diferencia del texto que plantea escenarios de inmigrantes o viajeros, el caso de Guatemala presenta escenarios donde dos o más culturas compiten por control de las normas a utilizar en un mismo espacio físico. Esta tensión es más difícil de reconciliar.
sábado, 4 de abril de 2009
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